31 Ene · Amparo Ibañez · No Comments

Estrategias de Aprendizaje I

La clave del aprendizaje no reside en dedicarle más tiempo al estudio, sino en estudiar mejor, es decir optimizar el tiempo.

images-4En muchos casos los alumnos se sienten desmotivados,  ya que los resultados académicos que obtienen no justifican el tiempo y esfuerzo invertido en el estudio día tras día.

Por este camino lo único que consiguen es  perder la fuerza de voluntad y dejar de creer en sí mismos y en sus posibilidades. Cabe decir que la conducta humana se explica fundamentalmente a partir de necesidades y motivos. En nuestras vidas necesitamos motivos, una energía, un “chispazo” que nos mueva a hacer un esfuerzo por conseguir un objetivo. En el estudio la motivación es básica y surge del deseo de saber, de entender, de conocer, del interés y de la curiosidad.

Dicho esto  en primer lugar hay que fijar un objetivo que motive al alumno,  realista  y alcanzable a corto plazo, de forma que lo  podamos revisar periódicamente para comprobar si vamos por el buen camino  para conseguirlo o no.

En segundo lugar  para mantener esa motivación por el estudio y aprendizaje:

– No hay que dejar pasar ideas o conceptos sin entender, éstos deben ser clarificados previamente para poder   estudiarlos posteriormente. La comprensión es fundamental, y cuando se produce provoca satisfacción.

– Eliminar las circunstancias que provocan   sentimientos de indefensión en el alumno. Hay que “plantar batalla” y pasar a la acción.

– Evitar la dispersión. Las interrupciones e interferencias durante el estudio reducen la concentración, además “desconectar y conectar” consume más energía y provoca agotamiento .images-3

– Terminar siempre las tareas  propuestas. Lo contrario termina  generando culpabilidad y ansiedad, afectando a la propia autoestima.

– Tener pensamientos positivos, anticipando los buenos resultados que se van a obtener como consecuencia de la conducta, del trabajo y del esfuerzo realizado.

– Eliminar pensamientos negativos.

– Creer en uno mismo.

Por último, el aprendizaje no se produce por sí solo,  hay que tener claro que existen operaciones básicas y requisitos personales  que contribuyen al proceso global del aprendizaje y que por tanto son imprescindibles. Conocer las características del alumno, sus posibilidades y limitaciones, debilidades y fortalezas, intereses, de qué forma procesa la información, que estrategias emplea o cuáles debería utilizar contribuyen a diseñar una programación de aprendizaje que se adapte a sus características personales. Teniendo esto en cuenta no deberían existir dos planificaciones de estudio  iguales para dos alumnos distintos, pero aunque la estructura se constituya con diferentes elementos la base sobre la que se sustente  siempre será la misma:  aprendizaje  significativo y aprender a aprender. 🙂

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