28 Sep · Amparo Ibañez · No Comments

¿ Llevas muchos deberes hoy ?

Es la temida pregunta que realizan muchos padres a sus hijos a la salida  del colegio.  Parece evidente que el tema de los deberes está muy arraigado en nuestra cultura escolar y hoy en día es noticia, dando lugar al debate sobre  la adecuación o no de los deberes escolares  para casa.

Quienes apuestan por que se supriman,  argumentan que éstos son repetitivos y aburridos, que no motivan en absoluto a los niños  y que les  produce estrés. Además dicen que resta un preciado  tiempo que podrían destinar a otras actividades,  ya sean de esparcimiento, deportivas, creativas o de juego…  A esto, hay que añadir la tensión que se genera en la familia, ya que conseguir que el niño se siente a hacer los deberes  en muchas ocasiones es una dura batalla que da lugar a  discusiones en el ámbito familiar. Algunos padres incluso  señalan  que se convierten en profesores de sus propios hijos a la hora de hacer los deberes.

Desde otra perspectiva se argumenta que las actividades de repaso son necesarias para reforzar el aprendizaje que tiene lugar en el colegio, que ayudan a que el niño aprenda  a organizar mejor su tiempo, a desarrollar su autonomía y el hábito de trabajo.

Llegar a un consenso siempre es posible, para ello se debería tener en cuenta algunas cuestiones. En primer lugar  a quién van destinados los deberes. Cada niño  aprende a un ritmo distinto, con unos intereses propios, unas necesidades concretas y  unas circunstancias personales diferentes. Adecuar las tareas en función de las características del niño sería un primer paso. Algunos niños en un momento determinado necesitarán invertir más tiempo  para poder afianzar su aprendizaje, pero esto no pasa solo por llevar más deberes a casa, el Centro Educativo debe de  proporcionar recursos de apoyo complementario a los niños que lo necesiten, dar uso a las olvidadas bibliotecas de que disponen  los centros, proporcionando de esta forma  espacios de estudio, sería también   una buena opción.

En segundo lugar el cambio debería ser más que cuantitativo cualitativo, para que los deberes promuevan la autodisciplina y responsabilidad deben ser ante todo motivadores. Después de pasar una media de siete horas en el colegio continuar haciendo más ejercicios de matemáticas no debe resultar muy atractivo para un niño, pero buscar la forma de “engancharlos” mediante proyectos creativos o  trabajos de investigación les ayudará a desarrollar una actitud positiva hacia los deberes, a adquirir un mayor grado de madurez y de autonomía.

Otro aspecto a tener en cuenta es la racionalización de los deberes, éstos influyen de forma positiva en el alumno cuando se tiene en cuenta la cantidad y calidad. El profesor Harris Cooper (Universidad Duke) apuesta por la “regla de los 10 minutos” , se trata de ir incrementando 10 minutos en cada curso, empezando por Primaria, llegando a alcanzar una hora en el último curso.  El caso de Educación Secundaria es diferente, ya que el aumento de contenidos en las asignaturas hace necesario mayor trabajo y dedicación por parte de los alumnos.

En definitiva, unos deberes bien diseñados y planteados, que tengan en cuenta las necesidades  de cada niño, que sean motivadores, que no conviertan a los padres en los profesores de sus hijos  y que  permitan al niño disfrutar de tiempo para todo sería lo deseable para todos.

Amparo Ibañez

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