25 Ene · Amparo Ibañez · No Comments

La pedagogía Montessori en nuestros días.

 Durante muchos años  la educación tradicional se ha basado en la mera acumulación de saberes, olvidando que su función principal es proporcionar  los recursos necesarios  para que los niños puedan desarrollar todo su potencial social, físico, emocional y cognitivo.

Esta visión  cerrada y estática de la educación que venimos arrastrando   ha provocado en los últimos años   una reflexión en educadores, padres y profesores que  conscientes de la  necesidad de un cambio buscan métodos, experiencias innovadoras  e  iniciativas  que llevar a cabo no solo  en las aulas, sino en todos los ámbitos de la educación. La pedagogía de María Montessori, pese a remontarse a principios del siglo pasado, sigue vigente y si en en su día revolucionó el sistema educativo con su  metodología hoy en día son muchos los centros que abren sus puertas basándose en sus prácticas pedagógicas.

¿En qué se basa la pedagogía de María Montessori?

Uno de los objetivos fundamentales es  conseguir  que el niño desde la infancia  sea libre, para ello deberá ir adquiriendo poco a poco  diferentes  niveles,  tanto  de autonomía  como de independencia física. Con este fin   los centros montessorianos  ponen en práctica en sus aulas los hábitos de la vida diaria: poner y recoger la mesa, comer solos, lavarse las manos, dejar las cosas en su sitio…  De esta forma el niño toma cada vez más conciencia de su  independencia y va aprendiendo a desenvolverse y a resolver situaciones por sí mismo, sin la ayuda del adulto, sintiendo la satisfacción que le aportan sus pequeños logros.  Pero para conseguir que el niño pueda  manejarse bien  es fundamental preparar el entorno de forma que esté bien  organizado; las cosas ordenadas, los horarios bien definidos y los espacios estructurados. El material didáctico que se emplea es ante todo sensorial para así desarrollar y trabajar cada sentido como principales fuentes de aprendizaje y desarrollo.

Veamos cuáles son los pilares fundamentales sobre los que se asienta la pedagogía de Montessori:

 

EL EDUCADOR

Los educadores en los centros Montessori son guías cuya función es la de planificar, preparar  y orientar el trabajo de cada niño. Para  poder desarrollar su trabajo  es imprescindible que sean buenos observadores,   ya que conocer bien a cada alumno les permite  orientar su trabajo  en función de las necesidades detectadas  y de la  etapa de desarrollo en la que se encuentren.  La metodología se basa en   intervenir lo menos posible, de forma que el niño   piense y actúe  por sí mismo y así desarrolle tanto  la disciplina como la autorregulación, capacidades que le vendrán muy bien para expresar lo que siente, pensar antes de actuar y comprender las consecuencias de sus actos.

Las bases del aprendizaje se resumen en:

  • La exploración.
  • La imitación.
  • La repetición.
  • El ensayo – error.

El educador favorece  las dinámicas de grupo y el trabajo en equipo en el aula, preparando  las sesiones con materiales específicos de forma  que capten la atención y el interés del niño. Una vez que los conceptos son asimilados  se introducen otros nuevos de mayor nivel de complejidad.

 

EL AMBIENTE

Las aulas de los centros Montessori se caracterizan por ser espaciosas, luminosas y  acogedoras. El ambiente está estructurado por áreas de forma que el niño sabe exactamente dónde encontrar cada cosa, es por esto que se da mucha importancia a que el  ambiente esté perfectamente preparado y en orden. Además el material debe estar dispuesto de forma accesible ya que cada niño utiliza el material que elige y  cuando ya no lo necesita lo devuelve  a su lugar para que pueda ser usado por otros. En las aulas de preescolar disponen mobiliario adecuado para el tamaño de los niños y cuentan con elementos que les permite ser independientes y desarrollar su motricidad. Pueden trabajar en grupos o individualmente, respetando de este modo  su propio estilo y ritmo. A  medida que se van produciendo progresos en los aprendizajes el profesor modifica el ambiente del aula ajustándolo a las necesidades de los niños.

En las aulas podemos encontrar niños de diferentes edades, de forma que los más mayores que ya conocen el funcionamiento sirven de ejemplo y  modelo a los más pequeños, siendo además este un ambiente más natural.

 

Las agrupaciones son las siguientes:

Toodlers – niños – 18 meses hasta 3 años
Casa de niños – edades de 3-6 años
Taller I – edades de 6-9 años
Taller II – 9-12 años

 

EL MATERIAL

Para el desarrollo del intelecto, los sentidos son esenciales ya que todo llega a la mente a través de los sentidos, por ello en las aulas Montessori se facilitan experiencias  sensoriales que permiten a los niños percibir mejor las cosas. El variado material sensorial que se utiliza les da la oportunidad de organizar y clasificar sus percepciones. La propuesta educativa aborda el currículo actual mediante la experiencia, observación, manipulación e investigación, es decir “aprender haciendo”.

Los materiales, que además son autocorrectivos,   permiten introducir  los conceptos, que se van reemplazando por otros a medida que se van asimilando. La educación se caracteriza por creer que los niños son inteligentes por naturaleza y que aprenden a su propio ritmo mediante los sentidos, el error forma parte del proceso.

La pedagogía de María Montessori proporciona  al niño el ambiente, los instrumentos y las experiencias necesarias para que construya  su propio aprendizaje, suscitando así la curiosidad e interés por aprender.

 

 

 

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